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Doctorando de la Universidad de Navarra e investigador de un tema apasionante 'La Comunicación en el Museo'. Inauguro este blog para todos aquellos que, como yo, opinan que los museos deben despertar de su letargo y comenzar a adaptarse al siglo XXI.

sábado, 7 de noviembre de 2009

No tiene precio...




Siempre he intentado poner una sonrisa a los problemas. Cuando me cae algún marrón encima (de esos que se suelen rifar con bastante frecuencia), cuando me dan alguna noticia poco agradable (con algunas no se puede ser muy positivo, la verdad), o cuando después de una racha en la que todo te va bien te encuentras con algún problema doméstico que te borra la sonrisa para siempre. Éste último es el caso de hoy.

Os pongo en antecedentes. Cena de doctorandos del departamento. Quedada a las 20.30 en la plaza del Castillo (viene gente extranjera y todavía no conocen mucho la ciudad), vinitos por lo viejo, y nos vamos a cenar a las 22.00. Llegamos al restaurante, todo genial, muchas risas, temas de conversación de todo tipo, más vino, un poco de vacile a la camarera que es una borde de cuidado (pero esto me lo reservo para otro post porque últimamente es bastante habitual), y como buena cena de amigos que se precia, copas varias por los bares de la zona.

A las 4.30 de la mañana llego a casa, abro la puerta, entro a mi habitación, y me encuentro con tooooodo el suelo lleno de agua. La válvula del radiador se ha roto 3 minutos después de que yo saliese de casa (lo calculo por los 3.000 litros de agua que hay en el parquet).

Evidentemente no me lo podía creer, y sufrí un estado tal que no sabía si ponerme a reir o empezar a llorar como una magdalena. A todo esto, ni que decir tiene (los que me conocéis ya lo habréis dado por hecho) que la cantidad de vino y Bombay que llevaba en vena era casi parecida a la de agua en el suelo, pero en ese momento crítico, lo único que puedes hacer es entrar al baño, descalzarte, desnudarte y ponerte la peor camiseta y pantaloneta que tengas en el armario. Y de ahí, cubos varios, fregona, periódicos viejos, y 4 royos de papel de cocina hiper-mega-absorbente en mano, entrar en tu nuevo "campo de arroz".

Y ahí que me he puesto a las 4.45 de la mañana a intentar recoger todo el agua que, evidentemente, no paraba de salir del radiador (esta vez recogida por un cubo y no por mi suelo), y a "customizar" el parquet con papel de periódico y de cocina. Lalalala-larita, limpio mi casita... y de paso me cago un poco en la empresa de radiadores, en el instalador, en mi casa, y en todo lo que se menea.

Una vez que he terminado de secar todo el suelo me he puesto a rezar (que nunca viene mal en estos casos) para que la vecina de abajo no empezase a flipar con las manchas de humedad que le pueden salir en los próximos días en el techo de su casa. Así que he vuelto a forrar bien el suelo con una nueva alfombra de periódicos. A todo esto, las 6.05 de la mañana. Me he pegado una ducha (por si estaba poco harto de tanto agua), y me he metido a la cama programando la alarma cada hora y media para salir a vaciar el cubo que he puesto en el radiador, y cambiarlo por otro.

Ahora, unas cuantas horas más tarde, y mientras espero a que den las 11.00 para llamar a la casera, contarle el problema, y decirle que llame al presidente para que corten la calefacción en mi casa cuando estamos en alerta amarilla por fío y lluvias, saco las siguientes conclusiones de todo eso:

1. He dormido 3 horas.
2. Me duele la cabeza. No sé si del disgusto, de no haber pegado ojo, o de las bebidas de anoche.
3. He descubierto que la chica rumana no limpia todo lo que yo pensaba debajo de las camas.
4. Tengo amigos un poco cabroncetes que, si han leído hasta aquí, se estarán riendo imaginándome en semejante percal... Sólo puedo deciros que no me seáis perros, que no sabéis la noche que he pasado...

4 comentarios:

justo rodríguez dijo...

Cambia a calefacción de leña, a ver que tal...

Inés Royo dijo...

No te quejes que no tenías seres muertos por ningún lado....

David dijo...

Justo, otro día cuento mi anécdota con la calefacción de leña. Estuve oliendo a humo un mes.

Inés, no me seas perra. Tú estabas sobria mientras luchabas contra tu pollo putrefacto.

Inés Royo dijo...

Esto está pasándose de castaño oscuro!!! has dado tu primera clase, no me jodas con que no tienes nada que escribir!!!!!!!!!!!